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Cuántas posibilidades tiene el hojaldre, dulce, salado... y siempre queda bien. Yo aún no me atrevo a hacer la masa en casa, lo tengo en pendientes, así que de momento el hojaldre lo compro ya hecho, y también es una manera de ahorrar tiempo a la hora de cocinar.
Las mariposas son muy sencillas de hacer, sólo hay que asegurarse de que quedan bien unidas las alas con el pincho.

Ingredientes:

1/2 Plancha de hojaldre
Canela
Azúcar
Miel

Cortamos el hojaldre en 2 rectángulos para que sea más fácil trabajar con él, y espolvoreamos canela y azúcar al gusto. Ahora ya podemos empezar a enrollar los rectángulos. Por el lado más largo comenzamos a enrollar hasta la mitad del rectángulo y hacemos lo mismo desde el lado contrario hasta que se juntan los dos rollitos. Una vez hecho esto con las dos piezas procedemos a cortar los rulitos dobles que tenemos, en trocitos de un grosor de 1 cm más o menos. 
Una vez hecho esto tenemos que juntar los pedazos de dos en dos de forma que parezcan una mariposa, es decir, los unimos por el lado más largo y pinchamos con el pincho justo por el centro intentando unir también ambas alas.
Cuando ya hemos dado forma a las mariposas las pintamos con miel,o espolvoreamos más azúcar y canela  y las metemos al horno precalentado a 180º. Cuando cojan colorcito ya estarán listas.

Preparad un buen pan de pueblo a la hora de degustar este plato, hasta que no se acaba la salsa es imposible parar, por lo menos en mi casa, tan fácil y rápido de hacer y qué bueno que está.
Los mejillones son muy baratos y fáciles de encontrar en cualquier mercado y no tienen ninguna complicación a  la hora de cocinarlos.

Ingredientes:

1 kilo de mejillones
Aceite de oliva
Harina
Pimentón
Vino blanco
Pimienta cayena

Limpiamos bien los mejillones y los ponemos en una cazuela tapada al fuego para que se abran.
En una sartén ponemos un chorrito de aceite y cuando está caliente le echamos la harina una cucharada bien generosa, removemos bien y ponemos el pimentón, como media cucharada de café, seguimos removiendo y cuando esté bien mezclado echamos el vino blanco, un chorrito, y la pimienta, seguimos removiendo y vamos echando poco a poco el caldo de los mejillones hasta obtener una salsa más bien espesa.
Una vez que tenemos la salsa podemos mezclar con los mejillones y servir, por favor que no se os olvide estar bien provistos de pan es la mejor manera de disfrutar este plato.

Para mí la mejor de las guarniciones son siempre las patatas, que además dan mucho juego porque se pueden preparar de formas muy distintas y así nunca un plato se hace aburrido. La receta que traigo hoy se lleva haciendo en mi familia desde siempre y quedan tan buenas que podría prescindir perfectamente del plato principal y dedicarme sólo a las patatas, y si tenéis invitados este es el toque perfecto para luciros, además no es nada complicado de preparar. Sólo hay que tener en cuenta si queremos darle un poco de alegría picante o no, o a unas sí y a otras no.

Ingredientes:

Patatas pequeñas
Aceite
Sal
Ajo
Perejil
Pimienta cayena

Lavamos bien las patatas, no hay que pelarlas. Las cortamos por la mitad y les hacemos unos cortes en cuadrícula, como puede apreciarse en la foto, esto permitirá que se hagan antes y que queden más jugosas, que cojan bien el aceite.
Picamos muy bien el ajo, necesitaremos varios dientes dependiendo de la cantidad de patatas que vayamos a cocinar. Picamos el perejil y la pimienta, si hemos decidido ponérsela.
Rociamos con aceite de oliva cada patata y después salamos y cubrimos con la mezcla de ajo, perejil y pimienta, ponemos otro chorrito de aceite en la bandeja del horno y listas para hornear.

Horneamos a 200º, vamos cada 10 minutos volcando el aceite de la bandeja sobre cada patata con una cuchara, así quedaran más jugosas por dentro y cuando pinchemos con un tenedor la patata más grande y entre suave es que ya están listas. El resultado serán una deliciosas patatas asadas blanditas y jugosas por dentro y crujientes por fuera.